Lo que necesitas "ya lo tienes"


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Me encanta la metáfora de los lentes como ejemplo de lo fácil que puede ser perder nuestro enfoque en nuestras circunstancias pasando por alto nuestras posibilidades.

Básicamente, sólo somos capaces de definir si algo es positivo o negativo según el “lente” con que le miremos. Por lo tanto, por muchos problemas que podamos tener sólo seremos capaces de encontrar las soluciones si somos capaces de “verlas” según los lentes con que enfoquemos cada problema.

No estoy hablando de la ley de atracción, ni del horóscopo ni mucho menos de ciencia ficción. La realidad es que sólo podemos conseguir aquello que consideramos que somos dignos de recibir. Si consideramos que todo lo que nos puede suceder es malo, así será. Si por el contrario consideramos que todo lo que está por venir puede ser bueno, seremos capaces de verlo y por lo tanto de recibirlo.

No podremos encontrar soluciones a nuestros problemas si lo único que estamos viendo es el problema enfocado desde el daño que nos ha causado o lo que hemos perdido. De allí la importancia de darnos la oportunidad para cambiar los lentes con los que vemos nuestros problemas, porque las soluciones van a estar más allá de ellos.

Tomar en cuenta los lentes con que vemos nuestra vida puede hacer una gran diferencia en la manera en que cuidamos nuestra salud mental (no crean que como psicóloga me iba a saltar este tema), puesto que al desarrollar una actitud de resolución y optimismo podemos trabajar el tan anhelado y aclamado proceso de resiliencia.

La resiliencia no es más que la autosuperación puesta en acción. A medida que cambiemos los lentes de nuestra vida y podamos ver con mayor claridad, mayores serán las posibilidades que veamos frente a nosotros. Para aplicarla sólo hace falta ponerla en acción. Y es precisamente esa puesta en acción donde se encuentra el verdadero reto.

Poner en acción nuestros procesos resilientes (porque sí, pueden ser varios) nos exige tomar decisiones muchas veces difíciles, pues este proceso se trata de dejar algo que es conocido y cómodo para nosotros (aunque nos haga daño) por algo nuevo, desconocido y por naturaleza incómodo (en un principio). Les prometo que a medida que ejercitemos esa incomodidad que nos puede generar las nuevas oportunidades, más fácil será para nosotros sentirnos cómodos a pesar de la incertidumbre.

Este tema vino a mi mente en este confinamiento por el Covid-19 ya que me tocó atender un caso muy curioso. Un paciente me contacta por correo y pone en letras mayúsculas en el asunto del mismo: “NECESITO AYUDA URGENTE”_ a lo que esta susodicha actuó de inmediato para atenderle. Para mi sorpresa, después de ponerme en contacto con el paciente, se negó hacer atendido inmediatamente, y para colmo, se negó a recibir ayuda y no quiso responder qué necesitaba.

Desde la óptica profesional, analizó que este personaje acudió a mí para pedir ayuda, pero sus temores hicieron que se negara a recibirla. Sus miedos le ganaron la batalla y terminó rechazando el apoyo, a pesar de estar plenamente consciente de necesitarlo. Esto quiere decir, que tomó los lentes equivocados, por lo que su disposición para resolver el problema no están lo suficiente bien enfocados.

Les deseo la fortaleza y la serenidad para atreverse a enfrentar su día a día con los lentes correctos, así, no solo serán capaces de pedir ayuda a tiempo, sino que tendrán la suficiente fortaleza y esa serenidad para ganarle a sus temores, alcanzando la tan anhelada resiliencia en su proyecto de vida.

¡Lo que necesitan ya lo tienen!

Laura Batista

Psicóloga con experiencia en desarrollo y acompañamiento de procesos de resiliencia y desarrollo personal para toda la familia con un enfoque en derechos humanos Panamá - Tlf: +507 6853 3774

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